sábado, 11 de octubre de 2008

Primeros pasos

Han transcurrido ya más de dos semanas desde que partí de casa. A veces afloran pequeños recuerdos. Ciertas nostalgias. Te preguntas donde estará alguien a esa hora determinada del día, qué irá a hacer, como estarán pasando la jornada tus antiguos compañeros de trabajo…la distancia convierte lo que antes era cotidiano en una asombrosa aventura para la imaginación. Aunque probablemente, las personas que echas de menos hagan lo mismo que solían hacer cuando tú compartías sus vidas. No obstante, mi padre siempre me despide al teléfono con su típico “hasta luego”.

Logramos suplir la carencia de un rooter inalámbrico y su consecuente conexión a la red gracias a la inestimable ayuda de algún vecino despistado que no tiene protegido su acceso a Internet. Si no fuese por la indolente colaboración de la ingenuidad humana cuantas cosas no serían posibles en esta vida, empezando por este blog.

Han comenzado ya las clases, bueno, quizás fuese más acertado decir que he empezado a ir, ellas ya habían iniciado su andadura sin mi hace ya unos cuantos días, tal vez demasiados. Debo reconocer que el superávit de españoles en este pueblo ha hecho que apenas tenga contacto con el idioma extranjero que tenía intención de aprender…supongo que lo habré compensado con los litros de alcohol que a estas alturas aun corren por mi cuerpo, el caso es que no me enteré de mucho durante mi primera jornada escolar, pero observe amigos potenciales. Cuestión de meses.

Lo genial de la beca Erasmus, además de la idiosincrasia que sufres cada vez que necesitas rellenar un papel, o certificarlo con un sello, es el imaginario que todos crean actuando febrilmente y que genera en uno la sensación de qué cualquier cosa “puede esperar”. El “vuelva usted mañana” español se impone allí donde va, estrechamente ligado siempre a la palabra “siesta”. No entiendo como la cultura norteamericana ha logrado imponerse al nivel que lo ha hecho, la nuestra es mucho más atractiva, y este año, por si fuera poco, ganamos la Eurocopa.

Continúo con mis pesquisas a la lumbre de algo más que un cigarro, obtenido legítimamente jugando al fútbol con unos amigos italianos que me han presentado. Practicar este deporte con italianos ha sido uno de los hechos que me ha hecho ver el hecho, (valga la redundancia) siempre discutido, del fútbol en este país para el resto de Europa. Y es que un italiano no tiene interés en jugar a fútbol, sólo le interesa el gol y la defensa. Sacrifican el arte intrínseco en el mismo deporte por la gloria que subyace tras el partido. Tal vez este siendo un desagradecido, a fin de cuentas esta noche fumo a su costa.

2 comentarios:

Liverani dijo...

Acabas de llegar y ya estás estafando a los incautos italianos con conexiones piratas. No renuncies a mostrarles la luz en el fútbol, a ver si se nota tu mano. Y recuerda: primo mangiare e dopo fornicare.

marian.sba dijo...

Me parece una desconsideración por parte de los italianos el que comenzaran las clases sin ti. Aún así, espero que no tardes en dominar el idioma y nos puedas dar algunas clases (ya sabes que siempre estoy dispuesta a aprender algo nuevo -lo que sea-)
Seguimos haciendo lo mismo de siempre (mas o menos) pero echandote en falta.
Musuak
Marian Su