
Como en teoría debo pasarme el día estudiando, me cuesta más de lo normal ponerme a escribir. Es decir, puedo escaquearme del estudio para ver una película, soy capaz de irme a casa de alguien a ver un partido del Athletic, dormir quince horas diarias si eso evita sentarme en frente de un libro aburrido que versa sobre la publicidad, pero, si me siento a escribir, tengo la sensación de que debería estar estudiando, y no deja de parecerme curioso.
Aun tengo tiempo hasta el primer examen de permitirme el lujo de desperdiciar un par de días más, aunque claro, con 48 horas para estudiar me valía en mi país, y no sé si estoy haciendo bien la escala que supone el cambio idiomático, aunque tampoco me aclaré del todo cuando empezó lo del euro. Pero, para ser francos, tampoco estoy muy preocupado. El primer año de carrera, recuerdo que hacer un examen era, y lo digo con cierta vergüenza, una de las cosas más excitantes por las que debía pasar en todo el curso, bueno, eso y cuando se desprendió una ventana hacia el interior de la clase. No hubo heridos pese a mis intentos por recoger los cristales del suelo y lanzárselos a algunos de los indeseables que compartían aula conmigo y cuyos nombres nunca llegué a aprender. Siempre me digo que midiendo medio metro más hubiese llegado muy alto en la vida gracias a la intimidación que provocaría.
Pero creo que, como de costumbre, me he desviado del tema. Estaba hablando de lo insípido que me sabe hacer exámenes ahora mismo. Tiene más presión el avión en el que vine que yo cuando…espera no, ese es un mal ejemplo. Sufre más presión el Real Madrid cuando salta al…tampoco voy encaminado. Bueno, lo cierto, y pese a mi dificultad por encontrar un símil, es que no me hacen sentir ni frío ni calor.
Aunque todo se verá el día que, delante de otros 30 estudiantes, todos ellos descendientes de Rómulo y Remo (y también de una manada de lobos), mi pequeño dominio de la lengua italiana y yo, juntitos de la mano, nos plantemos frente a un tipo serio de gafas de patilla ancha y cejas, digo ceja prominente, para que nos pregunte acerca de… la verdad es que he estudiado tan poco que no se me ocurre que podrían preguntarme en el examen, exigiría que supiese de que iba la clase.
No sé, quizás mañana me levante y vaya a la biblioteca a estudiar un ratito. El problema es que no sé exactamente por donde cae. Quizás pregunte por la calle. Si eso haré. Bueno, dependiendo de lo que haga hoy el Athletic en Copa. Por ejemplo, si gana por más de tres voy, si es por menos me lo pienso, y si empata o pierde, puedo quedarme durmiendo toda la mañana. Lo que uno se ve obligado a hacer para insuflar una dosis de emoción a la vida.


